Agudizando el ingenio

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Esta semana tocaba realizar alguna actividad nueva para intentar agudizar el ingenio y desconectar un poco. Así, el sabado asistí a la edición de Matemáticas en la calle de Lucena (Córdoba). Este evento se lleva a cabo en Córdoba y algunos pueblos de la provincia desde hace muchos años, y tiene como objetivo el de fomentar las matemáticas, con un espectro de público desde los 0 hasta los 99 años. ¡Todos pueden divertirse con esta iniciativa!

Ya que no todo es escribir para vivir momentos trepidantes e ingeniosos, los rompecabezas y los juegos de ingenio nos pueden aportar alguna base para nuestras historias, o pueden, incluso, condicionar el carácter o la forma de pensar de nuestros personajes. Además, es un lugar idóneo para conocer gente e inspirarnos.

El sábado me reuní con viejos amigos de la Universidad, entre ellos mi profesora de Álgebra, una de las organizadoras del evento. Una vez en Lucena, el calor no pudo reunir las fuerzas suficientes para minar nuestro afán de diversión y se compartieron muy buenos momentos con todos los niños y adultos que asistieron. Por un momento, me sentí verdaderamente como el ingenioso y astuto profesor Layton, resolviendo decenas de puzles trepidantes, cada cuál más complejo.

Este evento se organiza todos los años sobre la fecha de mayo, y en esta ocasión nos desplazamos también a Lucena para realizar una edición allí también. Todos los juegos se organizan en mesas según su temática: topología, estrategia, criptografía, etcétera. En estas mesas, podemos encontrar juegos para todas las edades, pero la mesa de estrategia guarda, sin duda, los mayores desafíos.

Dada mi procedencia (de la rama informática), y puesto que es la parte que más conozco de la competición, siempre me suelo situar en esta mesa, la de estrategia, en la que no faltan los rompecabezas imposibles y un sinfín de problemas que, al principio, parecen irresolubles. De hecho, en esta edición conseguimos un hecho inaudito, que consistió en resolver un dominó bidimensional, en cuyas fichas de colores deben disponerse agrupando los colores entre sí, cumpliendo además que el borde del rectángulo tenga siempre el mismo color. Aunque este puzzle tiene más de 12.000 soluciones posibles, es bastante complejo encontrar una que cumpla dichos requisitos, dadas las infinitas posibilidades del tablero. Sin embargo, se pudo hacer historia: el ingenio es el gimnasio de la mente.

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En definitiva, esta experiencia no solo permite desconectar y acercarse a un mundo que puede ser precioso, sino que también nos permite conocer a nuevas personas y alimentar la mente con nuevos desafíos. Recordad que estos desafíos pueden ayudarnos a encontrar la inspiración. Siempre tenemos que mantener nuestra mente con nuevos retos. No vale tener siempre los mismos, puesto que acabaremos embotando a nuestra mente y nos aburriremos siempre de lo mismo. Es otra forma de cortar con la rutina y dejar a un lado esa historia que se nos atasca, o ese libro tan denso.

A los que ya me conocéis, sabéis que le doy importancia a las experiencias en sí; cada vez más. Recordad que la vida se construye de las experiencias que vivimos. No importa si tratan sobre las matemáticas, sobre la literatura, o sobre esa chica que siempre nos sonríe en el autobús, pero a la que nunca nos atrevemos a saludar. Cualquier momento puede ser el adecuado. Mantened alerta vuestro ingenio siempre, indagad, haceos preguntas sin cesar, sobre todo lo que os rodea, pero nunca os olvidéis de esos pequeños momentos. Vuestra mente necesita alicientes y basta un simple rompecabezas para aprender a ver las cosas con otra perspectiva. Puede que así entendáis mejor el problema o que, incluso, veáis alguna solución oculta, a vuestra inspiración.

Para terminar, me despido con una de las imágenes imposibles del famoso matemático Escher. Disfrutad de la entrada y que tengáis un buen inicio de semana.

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