Baker street

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Esta semana he estado de vacaciones en Londres, y la calle Baker era una parada obligatoria, dada mi pasión por las aventuras del detective más famoso de todos los tiempos: Sherlock Holmes. Como algunos sabréis, el mítico detective vivió en el 221b de la calle Baker, lugar en el que, junto a su inseparable compañero, el Doctor Watson, persiguieron a míticos delincuentes de la época Victoriana y resolvieron alguno de los casos más complejos de la historia.

Este mítico personaje fue creado por el escritor escocés Sir Arthur Conan Doyle, y en la ficción habitó en el 221b de la calle Baker. Cuando Doyle falleció, una empresa adquirió el 221 de la calle Baker y, desde entonces, se encargan de responder los cientos de cartas que todavía hoy recibe el famoso detective asesor.

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Durante mi estancia, no podía olvidar pasarme por la casa museo que tiene dedicada en la calle Baker. No está ubicada en el 221b, sino un poco más arriba, pero está ambientada según la época Victoriana y se conservan multitud de grabados, manuscritos y objetos de la época. Es un museo organizado en varias plantas, en las que se muestran desde pequeñas antigüedades, hasta maniquíes disfrazados como Sherlock, Watson, y algunos de los delincuentes a los que atraparon.

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Es una oportunidad que no podéis pasar por alto: una forma increíble de meterse en la piel del famoso detective y sentirse, por un instante, en su presencia. Tiene paneles con todas las curiosidades que rodean al detective y  a su acompañante; algo que os ayudará a conocer un poco más toda la historia que lo rodea. A mi no solo me ha inspirado para nuevos relatos, sino que me han entrado ganas de releer todas las novelas que ya leí hace un tiempo. Ha sido una experiencia irrepetible.

Al finalizar la visita, y cuando me marchaba de la calle, me llevé una grata sorpresa que no esperaba, y de la cuál no tenía constancia alguna: encontré una placa al final de la calle dedicada a H.G. Wells, otro de mis escritores favoritos:

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No podía haber sido un día más completo. H.G. Wells trabajó y vivió en esa misma calle durante seis años, y es por esto por lo que han colocado una placa en su honor en dicha calle. Fue una visita que mereció la pena y que os recomiendo a todos vosotros; una forma de sumergirse en la historia de dos escritores prolíficos y gratamente reconocidos a nivel mundial. Además, justo al final de la calle podéis descansar en el Regent’s Park: naturaleza increíble, muchos animales y, si os hace buen tiempo, un día estupendo para hacer un picnic.

Espero que esta entrada os inspire y visitéis pronto este lugar, cargado de historia, magia, y, como no podía faltar: inspiración.