El correcto uso de la tilde diacrítica (II)

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Volvemos a nuestro espacio dedicado a las revisiones literarias para continuar trabajando sobre la olvidada tilde diacrítica. En esta segunda entrega, cerramos este tema terminando de explicar los últimos usos y ejemplos de esta tilde diferenciadora.

1. La tilde diacrítica (II)

Una vez estudiados todos los casos de monosílabos en que se debe o no acentuar con la tilde diacrítica, según el sentido que pretendamos dar a nuestros enunciados, pasemos a otros ejemplos, que resultan ser los más difíciles de entender y, por esta razón, vamos a intentar aclararlo de forma pausada y con todo detalle. Comencemos por la tilde diferenciadora entre pronombres y determinantes para, a continuación, tratar dos parejas de vocablos que pueden resultar confusos si se nos olvida tildarlos.

2. Más casos de uso

Demostrativos: los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, pueden ser pronombres (cuando ejercen funciones propias del sustantivo, es decir, lo reemplazan) o determinantes (cuando acompañan al sustantivo, modificándolo). En el primer caso siempre se acentúan y, en el segundo, no.

Lo ilustramos con algunos ejemplos en el caso de su uso como pronombres: Eligió éste; Ése ganará; Quiero dos de aquéllas. Los demostrativos mencionados son pronombres, pues reemplazan a sustantivos, los cuales ya han sido mencionados en un momento anterior del discurso. De hecho, vemos que las oraciones en este párrafo planteadas parecen estar incompletas, por lo que tratemos de mostrar el contexto: De todos los regalos que le ofrecieron, eligió éste (este regalo); En el torneo compiten grandes equipos, pero creo que ése (ese equipo) ganará; Entre las manzanas rojas y las amarillas, quiero dos de aquéllas (aquellas manzanas). Hemos incluido entre paréntesis el sintagma nominal al que los pronombres hacen alusión y así hemos entendido que los pronombres llevan tilde y los determinantes, no. En cuanto al uso de los demostrativos como determinantes: Esas actitudes nos preocupan; Este jarrón siempre está estorbando. Si quisiéramos reescribir estas oraciones con las formas pronominales: Ésas nos preocupan; Éste siempre está estorbando. Las formas neutras de los demostrativos, es decir, las palabras esto, eso y aquello, que sólo pueden funcionar como pronombres, se escriben siempre sin tilde: Eso no es cierto; No entiendo esto.

Interrogativos y exclamativos: las palabras adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y quién, que tienen valor interrogativo o exclamativo, son tónicas y llevan tilde diacrítica. Introducen enunciados directamente interrogativos o exclamativos: ¿Adónde vamos?; ¡Cómo te has puesto!; ¡Qué suerte ha tenido!; ¿De quién ha sido la idea?; o bien oraciones interrogativas o exclamativas indirectasPregúntales dónde está el ayuntamiento; Imagínate cómo habrá crecido que no lo reconocí; Verá usted qué frío hace fuera. Además, pueden funcionar como sustantivos: Se propuso averiguar el cómo, el cuándo y el dónde de aquellos sucesos.

Estas mismas palabras son átonas —salvo cual, que es siempre tónico cuando va precedido de artículo— cuando funcionan como relativos o como conjunciones y, por consiguiente, se escriben sin tilde: El lugar adonde vamos te gustará; Quien mal anda, mal acaba; El que lo sepa que lo diga.

Sólo/solo: se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación, no debería llevar tilde. No obstante, para diferenciar uno de sus significados del otro, cuando esta palabra equivale a solamente o únicamente (es decir, en su uso adverbial), se acentúa y, cuando se trata del adjetivo, no se le aplica la tilde. Como adjetivo se suele emplear en frases como: No me gusta el café solo; Vive él solo en esa gran mansión. Y, como un adverbio, en estas otras: Sólo nos llovió dos días; Contesta sólo sí o no. Así se pueden evitar ambigüedades como en esta oración: Estaré solo un mes (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’) o Estaré sólo un mes (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’). También puede deshacerse la ambigüedad, como hemos indicado, sustituyendo el adverbio sólo por los sinónimos solamente o únicamente en el segundo caso.

Aún/aun: Este adverbio oscila en su pronunciación entre el hiato [a – ún] y el diptongo [aun], dependiendo de diferentes factores: su valor semántico, su situación dentro del enunciado, la mayor o menor rapidez o énfasis con que se emita o el origen geográfico del hablante. Dado que no es posible establecer una correspondencia unívoca entre los usos de esta palabra y sus formas monosílaba (con diptongo) o bisílaba (con hiato), es preferible considerarla un caso más de tilde diacrítica.

a) La palabra aún lleva tilde cuando puede sustituirse por todavía (tanto con significado temporal como con valor ponderativo o intensivo) sin alterar el sentido de la frase: Aún la espera; Este modelo tiene aún más potencia; Tiene una biblioteca de más de cinco mil volúmenes y aún se queja de tener pocos libros; Aún si se notara en los resultados…, pero no creo que mejore; Ahora que he vuelto a ver la película, me parece aún más genial.

b) Cuando se utiliza con el mismo significado que hasta, también, incluso (o siquiera, con la negación ni), se escribe sin tilde: Aprobaron todos, aun los que no estudian nunca; Puedes quejarte y aun negarte a venir, pero al final iremos; Ni aun de lejos se parece a su hermano. Cuando la palabra aun tiene sentido concesivo, tanto en la locución conjuntiva aun cuando, como si va seguida de un adverbio o de un gerundio, se escribe también sin tilde: Aun cuando no lo pidas [= aunque no lo pidas], te lo darán; Me esmeraré, pero aun así [= aunque sea así], él no quedará satisfecho; Me referiré, aun brevemente[= aunque sea brevemente], a su obra divulgativa; Aun conociendo [= aunque conoce] sus limitaciones, decidió intentarlo.

3. Algunos errores comunes a evitar

La importancia de escribir todos y cada uno de estos vocablos en su forma correcta resulta ser capital pues, como acabamos de comprobar, el sentido de las frases que configuran nuestros textos puede ser totalmente alterado con el mero hecho de olvidar o añadir de manera incorrecta una tilde. El consejo, por partida triple, que lanzamos desde esta comunidad es el de siempre: revisar, revisar y revisar, en este caso concreto para no olvidar que nuestra lengua es tan rica y diversa que nos permite diferenciar significados y entonaciones con un solo signo de puntuación.

4. Conclusiones

Esperamos haber contribuido en alguna medida a una escritura más correcta con estas dos entregas acerca del uso de la tilde diacrítica, en las cuales hemos cubierto la amplia casuística de este peculiar signo de puntuación. Sea a causa de éste u otros factores, como seres imperfectos también a la hora de escribir, los olvidos en las revisiones seguirán sucediéndose y nosotros estaremos aquí presentes en una próxima entrega para que, durante y tras tu relato, te emplees a fondo en su corrección, la cual (recuerda) es un aspecto fundamental para el éxito en la escritura.

¡Hasta nuestros próximos gazapos!

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Carlos Desán

Colaborador de la sección Las olvidadas revisiones

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