El retrato de Dorian Gray

La semana pasada os hablé acerca de los cambios en la vida, con el cuento ¿Quién se ha llevado mi queso? Hoy, en esta nueva entrega de ‘Hablemos de libros’ vamos a hablar de una emoción que tiene que ver con la resistencia al cambio y que puede volvernos ciegos en nuestro camino de la vida: el narcisismo. Para esto, vamos a aprovechar para analizar la novela El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde.

1. Autor (Oscar Wilde)

Oscar Wilde (1854-1900) fue un  autor de origen irlandés y se le considera uno de los dramaturgos de más renombre del Londres victoriano. Además, debido a su elevada inteligencia y su agudo ingenio, fue  una gran celebridad de dicho período. Fue autor de numerosos epigramas (composición poética muy breve y que expresa un solo pensamiento principal, de tipo festivo o satírico, de forma ingeniosa) y obras de teatro. La única novela que se le conoce es El retrato de Dorian Gray.

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Estatua que conmemora el aniversario de Oscar Wilde. Merrion Square. Dublín (Irlanda).

2. Reseña de El retrato de Dorian Gray

El retrato de Dorian Gray se publicó en 1890 y se considera una de las últimas obras clásicas de la novela de terror gótica. La trama principal está cargada con una trama secundaria de tipo faustiana, inspirada en el personaje Fausto. Para los que no lo sepáis, Fausto era el protagonista de una obra clásica alemana, un ser de gran éxito pero del todo descontento con su existencia. Este descontento era tal que llegó a pactar la venta de su alma con el diablo, a cambio del conocimiento ilimitado y los placeres mundanos.

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Fausto. Grabado de Rembrandt (c. 1650).

El libro es toda una obra de arte que no os podéis perder, no solo por su calidad (ya que de hecho se le considera como uno de los clásicos modernos de la literatura occidental), sino por los mensajes subliminales y las doctrinas sobre la existencia humana y la auto percepción. La  temática del esteticismo, o exaltación de la belleza por encima de la moral, es utilizada por el autor para conferir al protagonista el derecho de abusar del narcisismo, pecado tras pecado, hasta corromper y condenar su alma.

La historia nos presenta a Basil Hallward, un artista de renombre que queda impresionado por la belleza de un joven llamado Dorian Gray. Al poco de conocerlo, Basil empieza a encapricharse por el joven, atribuyendo su belleza a la nueva forma de su creación, a su nuevo arte. Así, y con objeto de hacerle un presente, Basil pinta un retrato de Dorian Gray.

Más tarde, en una conversación posterior con Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wottom, un viejo amigo de Basil, que intenta adoctrinarlo en lo que según él es la única importancia en la vida: preocuparse por la belleza y satisfacer los sentidos de uno mismo. Así, Dorian, comprende que pronto su belleza comenzará a desvanecerse, por lo que se desea con toda su alma mantener la misma edad que su retrato homólogo.

El deseo de Dorian se cumple y mientras él mantiene la misma apariencia del cuadro la figura retratada envejece. Tras instaurar la doctrina hedonista de su amigo Henry en su vida, el retrato irá pervirtiéndose con cada nuevo acto de libertinaje cometido por Dorian, como un recordatorio de cada pecado cometido sobre su alma, hasta que esta se encuentra totalmente condenada.

3. El narcisismo y la ceguera del camino

El narcisismo hace alusión al mito de Narciso, una historia de la mitología griega que nos presenta al ser Narciso, fruto de una agresión sexual y dotado con una gran belleza y la capacidad de provocar grandes pasiones en los mortales y dioses que lo rodean. Un día, Narciso, es tentado por afrodita a ver su propio reflejo en el agua de un río. Así, enamorado de su propia belleza y facultades, Narciso se consume lentamente en la impotencia de no poder tocar a su propio reflejo y se convierte en la flor narciso, de una elevada belleza pero de desagradable olor: Narciso perece presa de sí mismo.

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Narciso, de Caravaggio.

Este narcisismo, también conocido como vanidad o, vulgarmente, ego, puede afectarnos en nuestra vida diaria en infinidad de ocasiones. Puesto que la vida es un camino, al igual que el camino de la escritura con el que os insisto en todas mis creaciones, el narcisismo puede volvernos completamente ciegos a cualquier cambio externo, y esto puede resultar fatal para nuestro crecimiento personal.

Ya mencioné que todos los cambios de nuestra vida nos aportan siempre algo positivo. Sin embargo, en el caso de que nos encontremos completamente cegados por nuestras habilidades y las enaltezcamos por encima de los demás, jamás lograremos ser felices ni disfrutar del fruto de nuestro trabajo de forma verdadera e intensa.

4. Conclusiones

Ahora que hemos hablado de los cambios y hemos analizado un buen ejemplo del narcisismo y hedonismo, sin tener la pretensión de aleccionar a nadie, solo me permito deciros que para triunfar en esta vida tenemos que ser humildes y reconocer precisamente nuestros defectos. Que sean los demás quienes reconozcan las virtudes de nuestro trabajo.

Todos los cambios que presenta nuestra vida, y la infinidad de bifurcaciones de nuestro camino, son positivos para todos nosotros. Tenemos que aprender a no infravalorar ni sobrevalorar nuestras habilidades en exceso. Solo así conseguiremos ser nosotros mismos y, en el caso de la escritura, solo así encontraremos nuestra propia creatividad. No quiero que menospreciéis vuestra obra, pero no hagáis caso de vuestras aptitudes y compartirla con los demás, a ver qué pasa. Gozad únicamente con el placer de crear cada obra y tener en mente la mera diversión y entretenimiento de vuestros lectores: estas son las cualidades para afrontar un camino de esfuerzo y plagado de muchos cambios, pero un camino que conduce, sin duda, a vosotros mismos, que es, a mi entender, el fin último de nuestra existencia.

¡Disfrutad del resto del fin de semana!

¡Nos leemos!