El sol desnudo

En esta nueva entrega de ‘Hablemos de libros’ vamos a hablar de El sol desnudo, una obra de ficción del escritor americano Isaac Asimov, considerado como otro de los padres de la ciencia ficción y la divulgación científica. Esta obra es la segunda de la serie de los robots de Isaac Asimov.

Sé que estoy hablando de la segunda novela de una saga antes de haber hablado de la primera; sin embargo, lo cierto es que, habiendo leído ambas, creo que debo empezar a hablar de Isaac Asimov por esta novela, pues es la que denota, a mi modo de ver, toda la grandeza de su escritura. Es más, voy a dejar por ahora a un lado su célebre novela «Yo Robot», que no es sino una recopilación de relatos de la serie de los robots. Cada vez que hablo de un autor me gusta empezar por la obra que más me ha impactado más, y ya tendremos tiempo para analizarlas todas en el futuro.

1. Autor (Isaac Asimov)

Isaac Asimov (1920-1992) fue un  autor de origen ruso nacionalizado estadounidense. Se le atribuyen numerosas obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica. Se le considera, junto con C. Clarke y A. Heinlein, como uno de los tres grandes escritores de ciencia ficción y, junto a Verne y H.G. Wells, es uno de los padres del género de ficción, que sabéis que tanto me apasiona.

La obra más famosa de Asimov es la Trilogía de la Fundación, que más tarde combinó con la otra gran serie que le ha dado fama y reconocimiento: la saga de los robots. También escribió diversas obras de misterio, fantasía y una gran cantidad de textos científicos y de no ficción. Por otro lado, también se le atribuyen una infinidad de relatos cortos. Es, sin duda, uno de los escritores más prolíficos de todos los tiempos.

2. Reseña de El sol desnudo

El sol desnudo se publicó en 1957 y plantea una trama policiaca simple pero mezclada con el entorno futurista y ficticio propios de las novelas de Asimov. Los protagonistas ya fueron introducidos en el primer volumen de la serie, Bóvedas de acero, y son el detective Elijah Baley y el robot aurorano R. Daneel Olivaw.

Al inicio de la obra, el detective Elijah debe partir desde la tierra a una colina exterior, Solaria, que forma parte de los mundos exteriores, las antiguas colonias de la tierra, y ahora mucho más poderosas que esta. Allí, coincidirá con su viejo amigo el robot aurorano Daneel y juntos intentarán esclarecer un asesinato que en principio parece imposible, pues todo indica a que ha sido cometido a manos de un robot. A esta trama principal se le añade una trama secundaria que indica una posible rebelión de los mundos exteriores contra la tierra.

En el planeta Solaria, Elijah descubrirá una sociedad idílica de exactamente 20.000 humanos y que cuenta con todo tipo de lujo y un batallón de miles de millones de robots a su servicio. En esta sociedad, los humanos son tres o cuatro veces más longevos que en la tierra y todo contacto físico es no menos que despreciable para ellos, un hecho que empieza a indisponer al protagonista casi desde los primeros contactos con sus extravagantes anfitriones.

El el título de la obra proviene de la propia civilización solariana, pues todos sus miembros viven en la superficie del planeta Solaria, en contacto directo con la atmósfera y el sol del sistema en el que el planeta orbita. Esto supone un desafío estoico al protagonista que, por vivir en una ciudad masificada en las entrañas del planeta tierra, padece de agorafobia y una sensibilidad extrema a la luz solar. Este es uno de los factores que Asimov pretende poner en discusión con la novela, y es que la masificación a la que sometemos el planeta nos llevará a cambiar nuestra forma de vida y, posiblemente, a nuestra propia extinción.

El otro factor reseñable que se discute en la obra es la propia sociedad solariana. En ella, los individuos actúan casi sin interrelacionarse los unos con los otros y dejan todo el trabajo rutinario en las manos de los lacónicos robots positrónicos. Así, ellos se dedican a realizar tareas relacionadas con la construcción de más robots, el control genético de la población y los nuevos descendientes o extrañas formas de arte cubista, adaptadas al entorno futurista de la obra, entre otras.

Una prueba de este segundo factor radica en el hecho de que no existía contacto físico entre los miembros de la sociedad solariana, recurriendo a una visualización tridimensional por medio de instrumentos holográficos. Así, si sumamos todos estos factores, tenemos una crítica a una sociedad puramente avanzada, desde el punto de vista tecnológico, pero que se encuentra sumida en una decadencia total y un estancamiento de todos los miembros que la componen. Este estilo es en cierto modo muy parecido al de H.G. Wells, que no se limita a contarnos una historia (como sí suele hacer Verne en sus libros), sino que intenta calarnos un mensaje para advertirnos, en este caso, del peligro en el que la tecnología puede sumir a toda la humanidad en un futuro.

Finalmente, analizando el estilo de la obra, la construcción y caracterización de los personajes es muy precisa y aporta mucho realismo al flujo de la trama (las fobias de Elijah, los comportamientos típicos de un robot de Daneel, etcétera). Además, la sociedad y ambientación futurista está construida con una maestría muy propia de Asimov que nada tiene que envidiar al resto de los grandes autores de este género (Verne, Wells, Clark, etcétera). Es, sin ninguna duda, una obra que por su temática y su ambientación puede sorprenderte. Además, es relativamente corta y cada vez que la lees consigue transmitir un mensaje ligeramente diferente. ¿Será nuestra sociedad aniquilada por su propio avance tecnológico? ¿Nos convertiremos en unos ermitaños recluidos bajo nuestro progreso imparable? El tiempo lo dirá pero disfrutad de esta obra maestra mientras tanto.