En la vida, todos los cambios importan

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En esta nueva entrega de hablemos de libros, vamos a mezclar también una parte de experiencias y literatura. Hoy, hablaremos acerca de los cambios: cambios en nuestro camino, en nuestra vida, en las relaciones con los demás, el trabajo, etcétera. Para ello, analizaremos el libro ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson.

1. ¿Quién se ha llevado mi queso?

En esta parábola, se nos presentan a cuatro personajes de mentalidad muy dispar: Hem y Haw, dos pequeños liliputienses, y dos ratoncitos, llamados fisgón y escurridizo. Estos cuatro personajes habitan en un laberinto infinito muy peculiar, pues este contiene reservas de muchos tipos de queso, todas ellas escondidas en lugares recónditos e inimaginables.

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Al inicio de la parábola, y como cada mañana, los cuatro amiguitos se dirigen a sus reservas de queso, las cuáles fueron descubiertas hace mucho, mucho tiempo. Allí, se sienten muy cómodos ante la abundancia de alimento. Esto es lo que se conoce como estar en la zona de confort. Sin embargo, las cosas se tuercen para nuestros amigos y pronto verán como sus reservas de queso parecen haber desaparecido como por arte de magia.

Desde ese momento, la parábola nos cuenta las reacciones de cada uno de los personajes y su lucha por la búsqueda de una nueva reserva de alimento. Dicho de otro modo, es un gran ejemplo del concepto salir de la zona de confort.

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Hem, Haw, fisgón y escurridizo

2. Los cambios son importantes, y necesarios

A lo largo de nuestra vida, somos sometidos sin cesar a cambios que provocan un cambio de rumbo en nuestro camino y, por tanto, una nueva forma de afrontar nuestra realidad diaria. Estos cambios pueden venir provocados por agentes externos o incluso por nosotros mismos y nuestro propio pensamiento (negativismo, ansiedad, etcétera).

Sin embargo, y aunque todos podamos pensar que los cambios son malos, sucede más bien lo contrario: los cambios son muy importantes y necesarios en nuestra vida, aunque tratamos de olvidarnos de ellos y, muchas veces, levantamos una muralla infranqueable, para permanecer siempre en nuestra denominada zona de confort.

3. La resistencia al cambio

Esta resistencia al cambio, al igual que la que presentan los protagonistas de esta historia, es una reacción muy normal en los seres humanos. De hecho, cuando nos acostumbramos a trabajar de una determinada forma o con ciertos proyectos concretos, a escribir determinadas historias, a comenzar nuestras historias de esta o aquella manera, o, simplemente, a crear siempre los mismos personajes, sucede algo que puede llegar a mermar nuestra capacidad de decisión: nos acomodamos a nuestra realidad.

Este acomodamiento, aunque en principio nos aporta felicidad y seguridad, se puede ver muy pronto mermado por muchos factores externos, y más si se trata del mundo laboral y todas las intrincadas relaciones que este conlleva. En el mundo de la escritura puede no ser tan obvio el confort, aunque os aseguro que si estáis acostumbrados a escribir siempre las mismas historias, a la misma hora del día, en el mismo lugar, con los mismos personajes, etcétera, entonces estáis acomodados, y esto no es bueno.

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La zona de confort pronto se convertirá en nuestra cuerda floja particular

De hecho, la zona de confort, que tanta felicidad y seguridad nos aporta, pronto se convertirá en un arma de doble filo; en primer lugar, nos condicionará a volvernos obsoletos y en segundo lugar, conllevará a una resistencia a cualquier cambio externo que presenciemos, ¡incluso aunque suponga una mejora para nuestra trabajo o nuestra vida!

Y es que los cambios pueden ser muy buenos para nosotros, pero resulta que no somos capaces de ver la mejora, porque estamos más atareados viendo que supondrán un cambio de pensamiento, en nuestra forma de trabajar o más esfuerzo. De hecho, os propongo que penséis en los lugares en los que os soléis inspirar en vuestras obras: ¿Son siempre los mismos? ¿Habéis intentado cambiar alguna vez? La verdad es que podríais descubrir resultados inimaginables, y todo ello aceptando los cambios e incorporándolos a vuestras vidas, asumiéndolos como necesarios, importantes, intrigantes y rejuvenecedores.

4. Salir de la zona de confort

Antes de daros algunos consejos personales, os recomiendo que os leáis el libro, pues es bastante cortito y la historia os sorprenderá a todos. En segundo lugar, me gustaría poner también un ejemplo de la vida real, y son todos los deportistas de élite que vemos en las olimpiadas, en el tenis o incluso en el fútbol. Estas personas se entrenan continuamente para salir de su zona de confort y están acostumbrados a aceptar cualquier cambio en su situación y saben adaptarse.

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La cuestión no consiste solo en que nos den igual los cambios, sino en que tenemos que aprender de ellos; si hacemos esto, conseguiremos cambiar las circunstancias a nuestro alrededor, creceremos como personas y usaremos nuestro entorno cambiante en nuestro beneficio, y no al revés. Os dejo ahora algunos trucos para vencer nuestro miedo de la resistencia al cambio, y, como siempre, estos se pueden aplicar tanto a vuestro trabajo diario como a la escritura:

  1. Primer paso. Actitud positiva: hay que empezar el con una actitud alegre y abierta, para lo que nos viene al dedo la filosofía Fish!.
  2. Segundo paso. Identificar nuestra zona de confort y describirla: este es, quizás, el paso más complicado, ya que debemos reflexionar sobre nuestra zona de confort y la forma en la que nos relajamos cuando trabajamos. Un ejercicio muy útil podría ser escribir un relato sobre nosotros mismos, o sobre nuestro día a día. Es una idea simple, pero puede mostrarnos mucho acerca de nosotros mismos. Además, cualquier consulta a algún conocido o compañero puede aportar mucha luz acerca de la percepción que los demás tienen de nosotros.
  3. Tercer paso. Comenzar a introducir pequeños cambios: una vez que tengamos controlada nuestra zona de confort y tengamos una actitud positiva, es el momento de analizar nuestro entorno y valorar todas aquellas posibilidades de cambio que se nos presentan. Así, podremos seleccionar qué pequeños cambios podemos ir introduciendo en nuestras vidas, para después prioritarios e ir dando pequeños pasitos en la dirección deseada, pero sin demasiada prisa: se trata de avanzar sobre seguro y  ganar confianza en los cambios.
  4. Cuarto paso. Desterrar el miedo al fracaso: este es uno de los pasos más importantes, ya que cuando nos enfrentamos a un cambio siempre solemos tener el miedo en nuestra mente. Pues bien, esta palabra tendrá desaparecer de nuestro diccionario, ¡y ahora mismo! No podemos innovar si obedecemos a las normas del miedo y nos encontramos secuestrados por nuestras emociones.
  5. Quinto paso. Arriesgarse: finalmente, hay que arriesgarse para adoptar ciertos cambios. Los riesgos entrañan nuevos cambios, pero siempre hay que pensar en nuevos desafíos, y no en temores o fracasos.

5. Conclusiones: arriesga todos los días, ¡sin temor!

En conclusión, me gustaría que os quedarais con la idea de que los cambios que nos rodean pueden llegar a ser muy positivos e, incluso, convertirse en poderosos aliados de nuestra vida diaria. Si no arriesgáis todos vuestros días, la vida pasará ante vuestros ojos y llegará un día en el que os arrepentiréis de no haber cambiado, de no haber innovado. No seáis de este tipo de personas y ¡cread sin temor! El fracaso solo existe en nuestra mente. Me gustaría terminar con la célebre frase de Darwin:

«La especie más fuerte no es la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio.»

¡Buena escritura!