Las partes de la historia

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Ya va siendo hora de que nos metamos en materia en la sección de Trucos y herramientas. Sí, habéis leído bien. Vamos a dar algunas pinceladas sobre la teoría de creación literaria. Muy bonito… ¿Y por qué no hemos empezado por aquí directamente? A continuación hablaremos sobre los elementos que forman parte de la historia.

Una historia es mucho más que un argumento

Bueno, a decir verdad, no debemos empezar a escribir sin tener claro porqué lo hacemos ni el punto de partida que vamos a tomar. Y es necesario que lo sepamos para conocer las expectativas que queremos alcanzar. Creedme que incluso hoy, escribiendo este breve artículo, y siendo un procrastinador casi profesional, me sigo planteando porqué dedico mi tiempo a la labor literaria y, sobre todo, qué espero conseguir con ello.

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No vale que nos engañemos pensando que vamos a hacernos ricos o famosos escribiendo, y que además lo seremos mañana mismo; no, eso no vale, queridos escritores. Posiblemente, esto no suceda jamás. Lo que sí debemos hacer es encontrar el propósito real para escribir y más nos vale tener claro porqué lo hacemos, porque los «diablillos» que acechan al escritor aparecerán en nuestra vida y se encargarán de facilitarnos la labor de lo que viene siendo «dejarlo para otro día».

Cuando la procrastinación y el bloqueo creativo aparecen en la vida del escritor, o se asoman a mirar, debemos afilar nuestras armas para no permitir que nuestras obras —que son diamantes en bruto—acaben olvidadas para siempre o, con mucha suerte, hasta dentro de algunos años. Por eso hoy vamos a hablar sobre los elementos que debe tener nuestra historia, porque no vale solo con tener una buena idea. El mundo está lleno de buenas ideas, pero algunas funcionan y otras no. ¡Comencemos!

Elementos de la historia

En una historia —ya sea una novela, un microrrelato, un cuento, etcétera—, intervienen diversos elementos que se conjugan para dar pie al resultado final. En ocasiones, pueden estar tan entrelazados que parece que son invisibles, ya que el escritor ha sabido esconderlos con tanta sutileza que el resultado final nos «secuestra» y nos quedamos embobados con la historia. Para poder dominar la técnica, debemos tener claro el papel que juega cada uno de estos elementos.

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Los elementos de la historia deben engranar a la perfección

Argumento

Es el orden cronológico en el que suceden los hechos. Responde a las preguntas: ¿Qué sucede en esta historia? ¿Qué cuenta esta historia?

Trama

La trama es el orden en el que se narran los hechos.

Para no confundirlo con el argumento, debemos tener claro que este es el orden real en el que suceden los hechos de la historia. La trama, sin embargo, es el orden en el que los contamos. Visto así la cosa cambia, ¿verdad? No solo tenemos que tener claro el orden de sucesos, sino decidir la forma más adecuada de contarlos.

A muchos lectores nos gustaría saber quién es el asesino en la primera página, puede ser. Pero, ¿cómo completaríamos la historia para que el lector no pierda el interés?

Estructura

La estructura es el diagrama de nuestra historia y nos permite trazar el «mapa» de la obra. En el caso de un microrrelato, quizás no sea necesario porque es una narración muy breve. Y pongo como ejemplo el microrrelato El dinosaurio, del Augusto Monterroso, que dice así:

«Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí»

Suspense

Es el elemento que permite captar la atención del lector. Dicho de forma muy escueta, sería el artificio que los escritores urdimos para captar al lector desde la primera página. ¿Quién envía flores anónimas a la oficina? ¿Quién será ese chico guapo con el que tropieza la protagonista en el aeropuerto? Está muy relacionado con la forma en la que transmitimos la información al lector, ya que se emplea para destacar una información sobre otra o para crear énfasis en algunos personajes o tramas.

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Mantener el suspense es crucial

El conflicto narrativo

Es el enfrentamiento que ocurre entre los personajes y aporta el combustible que da vida y fuerza a la trama. Es de los primeros elementos que han de aparecer en la historia para «atrapar» al lector.

El incidente detonador

Se considera el iniciador o «catalizador» del conflicto narrativo. Es el instante en el que se produce el conflicto narrativo y «activa el cronómetro literario». Desde este momento, los personajes luchan por lograr sus metas. Al igual que el conflicto narrativo, el incidente detonador es básico en cualquier historia. Ejemplo: aparece un cadáver flotando en el río Guadalquivir al paso de una canoa en un evento deportivo.

Punto de giro

Supone un cambio en el statu quo de la historia, cambiando la dirección de la trama y añadiendo más suspense. Por ejemplo: se descarta que el culpable sea el mayordomo a pesar de todas las pruebas presentadas. ¿Quién es el culpable entonces?

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Los cambios de dirección, bien utilizados, pueden ser vitales para aportar emoción a la historia

Marco

El lugar y tiempo en el que se desarrolla la acción. Dependiendo del género y de la idea que se quiera narrar, tomará mayor o menor importancia y, por lo tanto, las descripciones y alusiones físicas y temporales a la escena serán mucho más importantes para el correcto funcionamiento de la trama.

Narrador

Desde mi punto de vista, y aquí no puedo evitar ser subjetivo, yo considero al narrador como un personaje más de la obra, que puede o no participar en la acción y en el desarrollo. Además, por mucho esfuerzo que pongamos, es casi imposible crear un narrador a nuestra imagen y semejanza.

Este personaje, a través de su palabra, de la omisión de esta, de su subjetividad o su visión global (si es un narrador en modo Dios), y haciendo uso de su punto de vista, nos muestra los sucesos que acontecen en la obra (o algunos, según la intención del narrador).

Para no extenderme demasiado, puesto que abordaremos cada tema en las futuras publicaciones, os quiero adelantar una máxima muy importante: «el narrador no debe contar los hechos, sino mostrarlos».

Personajes

Es cada una de las personas o seres (animales, seres imaginarios, la propia muerte, etcétera), que aparecen en nuestra historia. Cada uno tiene un objetivo, una personalidad, unos rasgos, historia, y un sinfín de atributos. Todo esto, como habrás imaginado, en función de la profundidad de la historia.

Aquí os lanzo otro consejo, y es el siguiente: en una novela nos podemos permitir el lujo de detalle suficiente como para decir «hasta el DNI del personaje».

En un microrrelato, tenemos que ir directos a la acción y no podemos ser tan minuciosos. Un microrrelato está pensado, aunque podríamos saltarnos estas normas, ¡sí, claro que sí!, para un grupo muy reducido de personajes.

Próximos pasos

En las siguientes entregas de esta sección, analizaremos por separado cada uno de estos elementos con el objetivo de sacarle el mayor partido posible. Además, comentaremos diversos trucos y técnicas que nos pueden servir para sacarle más jugo a nuestras historias.

¡Feliz escritura!

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Luis del Moral Martínez

Editor de Experiencias Literarias