Muelles de la palabra

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Volvemos a publicar en Experiencias después de un tiempo. Esto se debe a la gran cantidad de textos que hemos recibido del taller y del concurso, pues no esperábamos tanta aceptación. Hoy vamos a hablar de un libro de poesía de nuestro amigo Fernando Chelle.

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Poesía de “Pájaros” y de “Muelles”

Muelles de la palabra, Fernando Chelle

El pasado 6 de setiembre, la editorial Palabra escrita, publicó: Muelles de la palabra, el segundo poemario del poeta, ensayista y crítico literario uruguayo radicado en Colombia, Fernando Chelle. El libro, que ya ha sido referenciado en publicaciones como: letras.s5.com (Chile), Vientos del Este Editores (Perú), Revista Bistró (México), Otro Páramo (Colombia), Revista de creación Nagari (EE.UU), Panorama Cultural (Suecia), Moon Magazine (España) y Calle B (Cuba), es una continuación, más madura, más elaborada, de la poética que pudimos leer en Poesía de los pájaros pintados, el primer libro de este autor, publicado en el año 2013.

Los temas son básicamente los mismos, la literatura, el amor, el lenguaje, entre otros. En este segundo poemario, la reflexión sobre el tema del lenguaje se intensifica, pero a su vez hay menos juegos literarios que en el primer poemario. Este es un libro más elaborado, más optimista y si bien presenta, como el anterior, una diversidad de temas y estilos, tiende a ser un libro más homogéneo, donde Chelle comienza a establecer una voz poética propia, reconocible. Es un libro también donde está presente la parte vivencial del autor, los viajes, su vida en Colombia, los recuerdos de Uruguay. Se abordan una cantidad de aspectos, que el primer poemario, más inclinado a los temas literarios, no los trataba. Pero reitero, esta última poesía, es más optimista, luminosa, más esperanzadora, parece estar, más a gusto con la vida.

 

Selección: Muelles de la palabra (Colombia, 2015)

 

Muelles de la palabra

La evanescencia de la palabra me salva del mundanal ruido,

las hay sentimentales, impresionistas, pintoras,

son muelles del verbo eterno

que nos roza en la garganta,

en los pulmones.

El himno gigante sigue anunciando

y corre, se ramifica y como siempre

se dilata en nuevas sombras.

Las páginas brillan,

ahora resplandecen y se modifican,

pero son páginas,

no humo, perfume, sonido o viento.

La palabra

cabalga sus nuevos corceles,

compañeros del poeta

que sigue cantando, gritando, viviendo,

ahora despojado del métrico corsé

y de la rima represora,

ahora lejos del mármol y las escalinatas

camina por las calles con todo el pecho al viento.

La palabra ya no quiere ser el queso de las ratas,

quiere estar ahí, inmediata y cotidiana,

enamorada de los guantes, las calles,

la sopa y las colmenas.

Preferí beber tus ismos,

zurcirte, engarzarte y presentarte

pura, directa y palpitante,

con un verbo libre que viaje

hacia asideros que lo terminen de nacer,

donde habitan mis cómplices,

mis hermanos.

Nuevas correspondencias

David de estos días,

vencedor de las temibles sombras

y las amargas noches.

Constructor de mundos libres

donde cantan  ruiseñores,

y los sueños de palabras,

bastos como la claridad,

traen nuevos perfumes

ricos y triunfantes.

 

Polvo es, mas polvo de una plaza

Como inmensas sombrillas

los tres castaños cabecean en la plaza

rodeada de faroles apagados.

Los bancos tristes, cansados

de esperar visitantes,

dejan pasar el fuerte viento

entre sus  listones de madera.

Una enredadera, se descuelga

como una cabellera agitada

sobre un muro de ladrillos.

Todo ha sido invadido por el polvo,

Impregnado por el polvo,

los castaños

los faroles

la enredadera

los bancos cansados de esperar.

En el principio será la luz, entre otras cosas

Es un lindo día para nacer

para ver la luz filtrarse entre las hojas de los árboles

y sentir como el viento sopla y muerde las ventanas.

Quien naciera en este día

podría observar un cuerpo que escribe

tapado en una cama,

un brazo solitario y hacendoso fuera del abrigo

trasladando el pensamiento

transmutando las ideas

plasmando mundos en un viejo cuaderno.

Pero hay más,

si alguien naciera en este día,

al menos en este sitio sin bombas ni lamentos,

podría oler el café y la tierra mojada.

Quizá nazca llorando por el impacto

por la violencia del cambio,

pero al ver,

la luz filtrarse entre las hojas de los árboles

al sentir,

el viento soplar y morder las ventanas

al contemplar,

el cuerpo de un hombre que escribe tapado en una cama

y oler,

el café y la tierra mojada

pensaría,

¡qué lindo día para nacer!

 

Mar

Una línea horizontal

divide los colores que convergen

en una geometría sin puntos cardinales.

Las lenguas burbujeantes que lamen mis pies

se repiten

y a lo lejos,

son papel picado

son polvo del día,

surcan el horizonte

y se disipan.

Me queda la palabra

La palabra rompe el velo de la realidad

para dar lugar a otra,

más rica, diversa y polifacética.

Esplendor desconocido de los sentidos,

blanco, negro y de colores caprichosos.

Palabra de vida que me advierte de la muerte,

frondoso paraíso de la niñez

donde descanso, reposo y sueño.

Oda a la página en blanco

La página en blanco es generalmente blanca

y el blanco alude a su vacío

a la nada que contiene

a la posibilidad infinita de discursos

a la ausencia de letras, de palabras.

La página en blanco

es una invitación a la fiesta del lenguaje

quiere que la violen

pide que la transgredan

que la irrespeten

para dejar definitivamente de ser

ese vacío infinito del universo

ese material poroso sin corazón

ese desdichado fragmento de la nada.

 

Mis huesos bajo los pinos

Allá arriba, al final del pueblo,

movidos por el viento,

se hamacan los altos pinos

de la postrera sombra.

Son los antiguos vivos

de esa cárcel de muertos,

de ese viejo campo

sembrado de cruces.

Allí terminaran, bajo una lápida gastada

 mis cansados huesos,

no en un panteón

con su triste escultura de mármol,

en una tumba simple

como la de mi abuelo.

No sentiré la lluvia de ese día sombrío

ni escucharé los llantos

del mundo de los vivos

dormiré eternamente

solo será descanso

solo seré recuerdo.

Pereza

¿Por qué pereza me privas de la luz

que surge tras el movimiento?…

Solo acordes de Zeepelin

parecen saciar tu suerte de árbol

mientras el hombre fuma su pipa.

No me privas de la delicia

y si de ser el dios creador,

de poner en ejercicio

la razón que me diferencia.

Razón que me dio palabras

como ladrillos, como puentes

con que crear y transmutar la maravilla.

¡Oh pereza!, debo luchar como el hombre

que arranca de su cuerpo la daga enemiga

tratando de reconstruirse.

Debo pisar esos suelos

de acordes y disonancias

de colores y perfumes

donde moneda es el arte

corriente y no de cambio.

 

El loco

Que no sé qué fue de su vida,

paseaba un pato con ruedas

en medio de la muchedumbre

y reía.

Entablaba serias discusiones,

vaya uno a saber con quién,

y en ocasiones se enojaba.

Nunca lo volví a ver,

ni dirigiendo el tránsito

ni acariciando perros

o simplemente solo

perdido en su tristeza.

Algunos dicen que fue abogado

otros que boxeador

y que fueron los golpes los culpables de todo.

Lo cierto es que en la esquina falta algo,

dicen que se fue

dicen que esta acá

dicen que se ha muerto

dicen que volverá.

Que no sé qué fue de su vida

que nunca lo volví a ver.

Cuerpo vivo que va cantando

Puedo respirar el instante fugitivo,

cuatro décadas, ocho lustros

ya pronto llegarán a mis rodillas cubiertas,

a mis pies calzados todavía ágiles y fuertes,

a este cuerpo vivo que canta

sus sueños intactos.

Me observo las manos,

se mueven seguras

como pinzas mecánicas, precisas,

que se estiran tanto como se encojen

siguiendo mi voluntad.

Cuatro años lejos del árbol de mi cuadra

con otros ríos fluyendo por mis venas

otras montañas soportando mis huesos

y un sol nuevo cada mañana

entibiando mi frente calva.

Mi nombre es el mismo que cuando niño

sigo escribiendo versos como en Mercedes

algunas canciones las he olvidado,

otras suenan más tristes

pero no todas …

He visto algunas cosas distintas

algunas vacas por ejemplo,

tienen joroba

aunque el mirar es igualmente triste.

Sigo siendo poeta,

constructor de sueños con andamios de palabras,

las busco, las palpo, las degusto

y las ubico en una cuerda celestial.

Ellas me preceden y me sucederán,

seguirán nombrando,

pintando, gritando, susurrando.

Porque mi muerte será un elemento literario

Voy a ser tierra,

polvo,

y no del de Quevedo.

Si paso por el agua

o la recibo

será de los profundos ríos de Arguedas,

posiblemente arda

como la única llama de Bécquer,

o me convierta en aire

lascivo como el lorquiano.

Postal cucuteña

Desde el Zulia desciende la lanza motilona,

en la redoma el indio apunta hacia el salado,

mientras en la sexta, se mezclan coloridos y gastados mercaderes.

Corre la avenida bulliciosa

que se pierde en la montaña.

Los faroles tímidos y escondidos

en la basta arboleda

 mueren en la universidad.

El General y la Toto duermen juntos

en el basto predio del barrio latino.

Una serpiente de agua zigzaguea

junto al malecón, mientras el

sol ardiente calcina los patios.

Guaymaral saluda en el parque a

Simón y desciende raudo

A morir en el canal.

¡Buena escritura!

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Fernando Chelle

Escritor y autor. La palabra escrita

http://palabraescritafernandochelle.blogspot.com/

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