Nuestro potencial creativo

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Volvemos unos meses más tarde con la sección de Experiencias vitales, un lugar en el que Jose Manuel Blanco nos ayudará a crecer como escritores y adentrarnos sin miedo en el sendero de la creatividad. Hoy hablaremos sobre el potencial creativo que todos tenemos encerrado en nuestro interior.

1. Todos somos creativos

Todos somos creativos. Todos tenemos, de manera natural, un potencial creativo muy alto. Esta es la buena noticia. La mala es que si no entrenamos y desarrollamos nuestra mente con la intención de aprovechar nuestra capacidad creativa, ese potencial se irá olvidando y nos acomodaremos en un devenir diario donde la creatividad no ocupe el espacio que se merece.

Cuando somos niños nuestra creatividad aflora de manera común y frecuente. Sin embargo, a medida que van pasando los años nos olvidamos de crear y de entrenar nuestra mente hacia esa vertiente creativa. Ken Robinson, experto en la investigación de la creatividad, realizó un interesante estudio en relación a la capacidad creativa de 1.500 niños. Sus conclusiones invitan a la reflexión: en la etapa infantil el 98% de ellos mostraba un potencial creativo muy elevado, eran auténticos genios creativos. El problema viene, como decíamos anteriormente, con el paso del tiempo. Según el estudio, en edades comprendidas entre los 8 y los 10 años ese potencial creativo se reducía al 50%, alcanzando niveles sensiblemente más bajos en los niños entre los 13 y los 15 años.

2. Reflexionemos sobre la creatividad

Por todo lo anterior y por encontrarnos en un espacio dirigido a escritores noveles, considero que es este un buen momento para reflexionar sobre la Creatividad y para lanzar una muy útil invitación para todos: entrenemos nuestro cerebro con la intención de impregnar nuestras vidas de un carácter creativo que, a buen seguro, nos permitirá experimentar una satisfacción mayor en cualquier parcela de nuestro día a día.   

Y me parece este un lugar muy adecuado para hablar de Creatividad porque el ejercicio de la creación literaria es, sin duda, una forma muy recomendable para entrenar nuestro cerebro y para desarrollar, por tanto, nuestra capacidad creativa. La creación de unos personajes y de lo que a ellos les acontece se presenta como un acto de Creatividad en toda regla.

Antes de señalar algunas técnicas que nos pueden ayudar, de manera inicial, a fomentar, ejercitar y fortalecer nuestro potencial creativo, me gustaría hacer una reflexión sobre el tratamiento que, en mi opinión, se le otorga en el ámbito educativo a la parcela creativa.

Aunque afortunadamente se vienen observando en los últimos tiempos algunas nuevas iniciativas que intentan otorgar un espacio más notorio al desarrollo de la capacidad creativa de los estudiantes, seguimos instalados en una enseñanza más preocupada en preparar al alumno para que apruebe el examen que para que desarrolle todo su potencial creativo. La base del aprendizaje se sigue apoyando más en el concepto tradicional de inteligencia, que se refiere más directamente al acopio de conocimientos, que en otros dos tipos de inteligencia más cercanos a la Creatividad: las Inteligencias Múltiples, que en su día expuso el psicólogo Howard Gardner, y la Inteligencia Emocional, de la que el también psicólogo Daniel Goleman es uno de sus máximos exponentes. Los cambios sociales en los que estamos inmersos deberían propiciar una importante reflexión en este sentido. Desde todos los ámbitos, y empezando por el educativo, deberíamos otorgar un espacio mucho más relevante a la Creatividad, como herramienta que facilita la resolución de problemas en una sociedad actual tan cambiante e imprevisible. 

3. La creatividad en el mercado laboral

El actual mercado laboral, que muestra una clara vertiente hacia el autoempleo y el emprendimiento, requiere y demanda también la potenciación de la faceta creativa como elemento fundamental en la exitosa adaptación a los nuevos escenarios que vamos experimentando. Considero, por tanto, que el ejercicio de la creación literaria nos sirve no solo para ensamblar satisfactoriamente unos determinados personajes con sus historias correspondientes, sino también para ir, poco a poco, interiorizando ciertos hábitos que generen una forma de vida y de pensamiento mucho más creativo, donde aprovechemos nuestra capacidad de buscar soluciones nuevas y originales ante problemas comunes.

4. Algunos consejos

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Toma nota

(Imagen original cortesía de photosteve101, bajo licencia CC Atribution 2.0)

Para fomentar la faceta creativa desde los inicios de la creación literaria, y como ya se ha anticipado, quiero compartir con vosotros diversas técnicas que, siendo comunes y sencillas (y seguro que ya utilizadas por muchos de vosotros), nos pueden ayudar, de manera práctica, a encontrar un punto de partida a partir del que pueda fluir todo ese potencial creativo con el que contamos:

  1. Buscar determinadas oraciones que puedan servir como punto de partida del relato. Deben ser ideas sencillas del tipo “Una noche de invierno…”, “Al salir de la cafetería…”, “El tren llegó a la estación y…”, etc.
  2. Describir situaciones cotidianas de nuestra vida diaria: cómo es nuestro lugar favorito, cómo es nuestro lugar de trabajo, a qué dedicamos nuestro fin de semana,…etc.
  3. Aprovechar eventos que se sucedan en nuestro día a día (la visita a un museo, la cena en un restaurante, el paseo por un parque,…etc.) para tomar las anotaciones que nos permitan, posteriormente, realizar un relato del acontecimiento en cuestión.
  4. Elegir alguna historia conocida y escribir una variante a la misma. Puede ser un cuento popular o un refrán, por ejemplo.
  5. Visualizar imágenes que puedan servirnos de inspiración para iniciar la escritura. Fotografías de paisajes, de personas o de animales nos pueden ayudar para cumplir esta función. Podemos intentar imaginar que sienten y piensan cada uno de esos personajes que visualizamos. Esto, por ejemplo, ya lo ponemos en práctica con el taller literario.
  6. Escribir una serie de palabras (amarillo, cielo, verano, niños, barrio, cansancio…) que deban aparecer en un breve relato que vamos a realizar.

5. Conclusiones

Os animo también a que, a través de estos u otros ejercicios, tratemos de fomentar, del mismo modo, el potencial creativo de los más pequeños, de esos niños (hijos, hermanos, sobrinos, nietos,…etc.) que, como quedaba reflejado en el estudio de Ken Robinson, comentado al inicio, deben ejercitar, trabajar y desarrollar toda su Creatividad desde la etapa infantil en adelante.

En definitiva, debemos tratar de poner las herramientas necesarias para liberar todo nuestro potencial creativo y que, como consecuencia, esto suponga que ese potencial, que se muestra de manera más evidente en la ya señalada etapa infantil, nos siga acompañando en las etapas posteriores y nos permita, por tanto, desarrollar una filosofía vital creativa que impregne cada rincón de nuestras vidas.

Feliz creación para todos.

(Imagen original de cabecera cortesía de Roland O’Daniel, bajo licencia CC Attribution, Share-Alike 2.0)

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Jose Manuel Blanco

Licenciado en periodismo

Consultor/Formador de Habilidades Personales y Profesionales

Sección Experiencias Vitales

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