¿Por qué escribir?

Esta es la segunda entrada del blog y quiero decirte que tenía mis  dudas acerca de qué contar; no porque no tenga ideas, ¡sino porque tengo un montón! Pero, lejos de haber optado por la primera que haya venido a mi mente, me he decantado por tomarme un par de días de reflexión, tras los cuales me he centrado en la más importante de todas ellas:

porque

1. ¿Por qué?

La preguntita se las trae, ¿verdad? Pensaréis que es una idea absurda, pero os aseguro que esta palabra es increíble; podríamos decir que es casi mística. De hecho, su fuerza no conoce límites; eso sí, siempre y cuando sepamos utilizarla con criterio. Debemos ser conscientes, y aceptar, que la fuerza que guarda no es trivial. Esta ha condicionado nuestra forma de ser y actuar, sin olvidar que también ha marcado todos aquellos progresos o descubrimientos en los que nos hemos embarcado a lo largo de nuestra vida. ¿No te parece?

Mira a tu alrededor y reconsidera tu postura. Estoy seguro de que no dejas de hacerte preguntas todos los días, pero la que más fuerza tiene siempre es ¿por qué esto? o ¿por qué aquello? Si es así, y te gusta escribir, entonces acabarás encontrando tu propio camino. Solo es cuestión de tiempo. Y esto es aplicable a cualquier campo, no solo a la literatura.

2. ¿Por qué escribir?

Volviendo al contexto que nos ocupa, que es el de la literatura (recuerda, tanto la lectura como la escritura pues son las dos caras de una misma moneda), esta palabra no podría tener menos fuerza que cualquier otra, puesto que es vital en el mundo de un escritor el hacerse preguntas.

Siendo sincero, yo no miro un folio en blanco sin antes preguntarme acerca de lo que voy a escribir, o por ejemplo no pongo en un aprieto a ningún personaje si no veo un motivo interesante para la acción que se lleva a cabo (de esto intentaré hablar más adelante, ¡hay que ir poco a poco!).

Entonces, ¿por qué hacerlo? Es decir, ¿qué sentido tiene sentarme delante de un folio en blanco para después escribir palabras allí? Parece aburrido, ¿verdad? Bien, puede ser aburrido, excitante, e incluso desmoralizante al mismo tiempo y es que ¡es de locos!. Si lo piensas con calma, estás delante de un trozo de papel creando una historia que puede que te haya sucedido a ti o tal vez es una idea que acaba de nacer; pero, ¿sabrías decirme por qué lo haces?

3. ¿Cuál es tu motivación?

Si dices que lo haces por dinero no te engañes a ti mismo. Créeme, los verdaderos artistas no piensan en cuánto dinero se van a ingresar tras acabar su obra. ¿Acaso lo pensó Gaudí? Y él es solo un ejemplo de los muchos que me vienen a la cabeza. No, un artista definitivamente no piensa en el dinero, y tampoco en el reconocimiento. En mi caso, yo escribo porque me gusta, me reconforta, me cura, e incluso porque siento una necesidad de crear que ha llegado a privarme de mis horas de descanso. He leído mucho toda mi vida y me he dado cuenta de que necesito algo más. ¿Por qué contemplar la creación de los demás pudiendo tomar un cincel y comenzar hoy mismo?

Si en el post anterior te hablé del camino, estas son las señales que debemos seguir para no salirnos de él y mantenernos siempre rumbo a nuestra estrella polar. Y es que hay dos tipos de escritores: los que buscan la fama y los grandes escritores; los escritores de verdad. Nunca seas del primer tipo. No te censures y limítate a crear.

Empieza por crear, poco a poco. Esto es una carrera de fondo, por lo que coge un ritmo agradable y sigue las señales. Pregúntate siempre y, sobretodo, piensa únicamente en lo bien que te lo estás pasando; recréate con el paisaje y ¡mucho ánimo!

Te espero en el camino.