Ser o no ser escritor

  • por

Ya hace cuatro meses que inicié esta aventura, en un principio en solitario, y sois muchos los que os habéis unido en este camino. En todo este tiempo he reflexionado acerca de muchas ideas en este blog, más algunas que aún me rondan la cabeza. Sin embargo, creo que no hemos hablado de una de las más importantes de todas: ser escritor.

En este artículo me gustaría analizar un poco lo que significa ser o no ser escritor para mí y para todos vosotros. He leído muchos libros sobre escribir, foros y blogs de escritores, algunos de ellos como Literautas, entre otros, y considero que este tema es fundamental para evitar la mayor parte de la frustración y procrastinación que se produce hoy en día en este mundo (también podríamos llamarlo profesión, pero fijaos que prefiero evitar por ahora esta palabra).

1. Competitividad, ¿es la base del triunfo?

En primer lugar, desde el punto de vista en el que está enfocada nuestra sociedad, somos seres competitivos a un nivel estratosférico. No importa que practiquemos deporte, que leamos, que escribamos o que tengamos este o aquel coche; si el vecino, nuestro mejor amigo, o ese compañero fanfarrón también lo tiene o también puede, entonces nosotros también lo queremos. Y encima lo queremos aquí y ahora. O sea, ¡ya!.

1096648_QLUJURCMLDQMVTY

Esta competitividad no es mala, al menos hasta cierto punto. En ciertos casos, esta competitividad puede llevarnos al triunfo, pero siempre y cuando sepamos canalizarla y visualizar nuestros objetivos. Fijaos en los atletas, por ejemplo; ellos visualizan sus metas, sus objetivos y son capaces de lograrlos. No tenemos que olvidarnos también que la competitividad en la que se basa nuestra vida nos puede acarrear infelicidad y ansiedad. También es, en parte, un motivo por el que el fracaso toma inunda nuestra realidad si se lo permitimos.

Esto se debe a que, la mayoría de las veces, tendemos a canalizar la competitiva de forma incorrecta y acabamos siendo infelices. Por ejemplo, acabamos deseando cosas que nos son inalcanzables en el momento, en lugar de ser felices con lo que tenemos. Una buena postura sería pensar cómo podemos conseguir nuestras metas. Así, en lugar de lamentarnos o reprocharnos lo mal que nos sale algo, por lo menos estaremos intentando buscar el camino correcto para lograrlo.

2. Visualización, perspectiva y objetivos

La mejor forma de hacer frente a esta inevitable competitividad es, desde mi punto de vista, y tal y como he podido experimentar a lo largo de los certámenes literarios y las sucesivas páginas en blanco, es poner un objetivo en nuestra mente. Como ya hablábamos hace meses, nosotros debemos recorrer un camino hasta este objetivo y quizás nos encontremos con la inspiración muy cerca, justo donde menos nos esperemos.

Sin embargo, la inspiración no nos servirá de nada si no mantenemos nuestro objetivo en mente. Debemos trabajar esa visualización para tomar una perspectiva sobre el objetivo, para saber cómo debe transcurrir nuestro camino. Al principio es complicado pero, recientemente ,hablaba con alguien importante en mi vida acerca de este tema. Es mucho más que un compañero, porque por esto de trabajar muchas horas juntos, acabas siendo también amigo. Esta persona se preocupa por mi formación y por mi trayectoria y mis inquietudes (incluyendo la de escribir). Pues bien, durante la conversación salió el ejemplo de  Steve Jobs, pues es un claro ejemplo de liderazgo. Esta persona me relataba cómo siempre tenía en mente su objetivo claro a seguir, y evitaba que cualquier cosa insignificante o accesoria lo perturbara o lo apartara de su camino.

También me contaba que la mente humana es como una madeja a la que entran los pensamientos con colores; en este esquema, cada color es un pensamiento diferente. Visto así, tener perspectiva y visualización implicaría mantener el hilo siempre del mismo color, del que nosotros queramos (según el objetivo que queramos conseguir en ese momento). Se trata de mantener en nuestra mente el hilo de pensamiento que nos interese más en cada momento.

lana

Quizás, las mejores formas de trabajar la visualización sean las técnicas de relajación profunda (os recomiendo a Santiago Pazhin. Sus técnicas son increíbles y a mí me han ayudado mucho), de auto programación mental o programación neurolingüística y, sobretodo, el deporte. Pero, por favor, no acudas a la televisión en busca de respuestas; las respuestas ya están en tu mente, o,  a lo sumo, ahí fuera, esperándote en el camino. Tú las debes descubrir; no permitas que nadie ponga ese hilo de color en tu mente sin tu permiso.

3. Ser escritor

¿Para qué sirve todo esto? Bueno, pues nos sirve para no defraudarnos sin sentido si algo no nos sale bien, o, por ejemplo, si no conseguimos nuestro objetivo. Puede que quizás no lo estemos visualizando en condiciones. Tened en cuenta que, en nuestro campo, nuestros referentes siempre serán escritores y si nos gustan los clásicos, serán auténticos maestros.

Además, incluso aunque solo te gusten escritores más recientes o escritores de masas, siempre te estarás comparando con alguien que tiene mucha más experiencia que tú; eso no es justo para tu talento latente, créeme. En ese caso, claro está, nunca cumpliremos nuestro objetivo, pero, ¿cómo vamos a cumplirlo frente a alguien que nos saca más de 60 libros de diferencia? Es un sinsentido.

Ray_Bradbury_(1975)_-cropped-

Ray Bradbury (1974)

Como ejemplo os pongo a Ray Bradbury, que escribió su primera novela a los 30 años, o J.K. Rowling que se hizo famosa por sus novelas cuando ya parecía que todo estaba inventado. No quiero que penséis que porque no podéis escribir una novela ya no sois dignos de ser escritores. Hay muy buenos escritores de relatos, o de micros (como los llamamos a los microrrelatos con cariño), o incluso de cuentos. Solo tenéis que encontrar vuestro formato adecuado, tener iniciativa y perseguir vuestro objetivo, siempre visualizándolo y tomando la perspectiva que consideréis necesaria.

4. Y yo, ¿qué soy?

Tenemos que plantearnos primero qué tipo de escritor queremos ser. Una vez se tenga claro, ignorad lo que diga todo el mundo. ¿Qué más da si creéis que tenéis que escribir una novela ahora? Intentadlo; si no lo hacéis, nunca sabréis qué tal fue. Pero claro, tenemos que estar preparados. Antes os recomiendo que escribáis relatos cortos, para que os vayáis creando un hábito y, poco a poco, tengáis metas más amplias (ya hablaremos de los objetivos en posteriores posts).

A lo que quiero llegar es que no os debéis cortar en vuestras metas porque otras personas no lo hayan hecho de esa forma, o porque tengáis gente a vuestro alrededor que os dice todo el día que os dediquéis a otra cosa. Puede que sea envidia, o puede ser verdad, pero créeme, si dicen la verdad entonces vas por buen camino. Edison tardó bastante en desarrollar el filamento de carbono adecuado y vosotros, si sois perseverantes, podéis conseguir lo mismo. Precisamente, os animo a que si tenéis gente en vuestro entorno que no os ven capaces no contéis con ellos (eso lo primero), y, lo segundo, tomad eso como un aliciente para lograr vuestro objetivo. Rodeaos de colaboradores sensatos e id mejorando vuestras metas poco a poco.

Tenéis que salir al mundo y proclamaros escritores para poder creerlo, y la mejor forma de hacerlo es con pequeñas metas, pequeños objetivos. Id cumpliéndolos uno a uno, anotadlos en una libreta para ir viendo vuestro avance, y el resto vendrá solo.

5. Conclusiones

Quiero acabar haciendo referencia a la primera acepción de la palabra escritor en la RAE:

Persona que escribe

Creo que esto deja claro mi punto de vista, ¿verdad? Si tenéis inquietudes, ideas, pensamientos que queréis transmitir, experiencias que contar, o mundos sobre los que soñar y volar libremente, entonces sois escritores. No importa que no seáis capaces de escribir más de una línea o que no podáis escribir una novela aún: ya sois escritores. No sois maestros, pero no importa; las grandes montañas nacen grano a grano.

Si tenéis ese espíritu entonces tenéis el 99% de la batalla ganada. No dejes que nadie os impida visualizar vuestro objetivo y luchad por ese sueño. No estáis solos en el camino; yo también estoy a vuestro lado, al igual que todos vuestros colaboradores. Escuchad a los que saben dar sabios consejos y, cuando os caigáis, evadíos a uno de vuestros mundos, soñad con vuestros objetivo y volved a levantar, escritores. Coged vuestras plumas y alzadlas al aire. Juntos lucharemos una y mil batallas.

Mucha suerte y ¡nos leemos en el camino!

Pd: muchas gracias, Jose, por la reflexión. Como ves, sigo tu consejo e intento compartir esta idea. Creo que puede ayudarnos a todos los escritores, además de en muchos otros campos de nuestra vida diaria. Mil gracias por tu apoyo incondicional, al igual que al de todos vosotros que me seguís y leéis cada semana. Gracias.